El actual Museo de Arte Moderno y Contemporáneo de Santander y Cantabria, abrió sus puertas fundacionales en 1908 como Biblioteca y Museo Municipales, en iniciativa anhelada por la ciudad desde mucho antes y culminada por su alcalde Luis Martínez Fernández. Fue el primer museo de la ciudad y región. De contenido generalista (prehistoria, arqueología, geología, etnología, arte), se ubicó en su nacimiento en dos ámbitos del edificio del actual Ayuntamiento de Santander. Finalizado el edificio de Leonardo Rucabado de la calle Rubio, en 1923 el museo fue trasladado a la planta superior de este histórico inmueble. Fueron años difíciles y lentos, compartiendo el edificio con la Biblioteca Municipal, pero con gestiones diferenciadas. Tras distintas vicisitudes, se especializó en arte en el año 1948. Tomó entonces la nomenclatura de Museo Municipal de Pinturas después canjeado en 1958 por el de Museo Municipal de Bellas Artes de Santander.
Una figura clave en todo el proceso de transformación vivido por esta institución desde 1948 hasta 1978 fue José Simón Cabarga, quien ejerció primero como secretario-encargado del Museo Municipal de Pinturas y posteriormente conservador del Museo de Bellas Artes. En los años cincuenta, la Biblioteca traslada sus fondos al edificio colindante de Hernández Morales. El MAS tardará pocos años en ocupar todo el resto del edificio. En los años setenta, el interior del edificio es profundamente remodelado, intervención que finaliza coincidente con la jubilación de Simón Cabarga.
En enero de 1979, Fernando Zamanillo Peral se incorpora a la dirección del Museo hasta el año 1983. A partir de ahí, el museo sufre años de inestabilidad, hasta que en enero de 1990 comienza una etapa ya estable, profesional y técnica, de la mano del nuevo director (plaza a la que accede por concurso-oposición libre).
El edificio
“VI. En cuanto al solar adyacente a la biblioteca por el mediodía con salida a la calle de Rubio, que en la testamentaría de mi madre (que Santa Gloria haya) me fue adjudicado por entero, es mi voluntad dejárselo a mi hermano Enrique, y, a falta de éste, a su mujer, en plena y absoluta propiedad como los demás bienes y derechos de que al principio se ha hecho mención; pero, si mi dicho hermano o su mujer por facilitar el acceso a mi biblioteca, quisieran cedérselo al Ayuntamiento, ya a título gratuito ya a título oneroso, les ruego y encargo que le impongan la prohibición de enajenarle ni construir en él edificio alguno, a no ser que se estimara conveniente trasladar a este solar la biblioteca y museo municipales hoy existentes, lo cual podría hacerse, pero estableciendo la debida separación e independencia entre estas colecciones públicas y la legada por mí con arreglo a lo prevenido en el último apartado, párrafo noveno, cláusula tercera de este testamento.” (Extracto del testamento de don Marcelino Menéndez Pelayo, 1912)
El Ayuntamiento de Santander adquiere en 1916 los terrenos mencionados en el testamento “con la finalidad de agrandar la Biblioteca particular de Don Marcelino y construir un local adecuado para la Biblioteca y Museo Municipal”, dando lugar así al magnífico complejo cultural que podemos contemplar en la actualidad. Se encarga a Mariano Benlliure una escultura dedicada a Menéndez Pelayo, realizada en mármol blanco y que preside los jardines aledaños al museo, y se adjudica al arquitecto Leonardo Rucabado tanto el proyecto de rehabilitación de la biblioteca particular como el del nuevo edificio.
El rey Alfonso XIII asiste a la puesta de la primera piedra en 1917, y repite su vista en 1923 para inaugurarlo. El edificio que hoy constituye el museo posee características eclécticas, historicistas con la suma de datos arquitectónicos propios de los modos regionales, acogiéndose a trazas de regionalismo montañés.
El arquitecto
Leonardo Rucabado Gómez. Castro Urdiales (1875 –1918).
Estudió en Barcelona la carrera en la Escuela de Arquitectura entre los años 1891 y 1900. Completó su formación con el título de ingeniero industrial (1905), siendo a partir de 1911 profesor de la Escuela de Ingenieros Industriales de Bilbao. Al terminar sus estudios se establece en Bilbao y comienza a trabajar bajo la tutela del prestigioso arquitecto bilbaíno Severino Achúcarro. Durante estos años realizó varios proyectos en el barrio de Indautxu de Bilbao. Rucabado es uno de los arquitectos que más contribuyó en la construcción del Ensanche de Indautxu, compuesto por edificios de muchos estilos diferentes.
La segunda y más importante fase de su obra se sitúa entre los años 1911 y 1918, año este último en que murió en plena etapa de creación artística, en defensa de lo que, desde comienzos de la década, había definido como nuevo estilo “regional montañés”.
En el Salón de Arquitectura, celebrado en Madrid en 1911 fueron premiados sus trabajos de “Arquitectura Montañesa”. El mismo año fue nombrado Académico de Bellas Artes de San Fernando, y en 1913 obtuvo la medalla de oro en la Exposición Nacional de Bellas Artes. Cuatro años más tarde, en 1917, repitió el reconocimiento con sus trabajos: La Casuca (1915) y El Solaruco (1916), dos viviendas familiares en Santander, así como la Biblioteca y Museos Municipales de Santander (1917). Este último proyecto no pudo verlo concluido ya que Leonardo Rucabado falleció el 11 de noviembre de 1918, consecuencia de la llamada Gripe Española.
Las colecciones
P0 | Planta 0
Arte Contemporáneo y Actual nacional e internacional 1983 – 2023
P1 | Planta 1
Arte Contemporáneo de Cantabria 1978 – 2023.
De la transición al nuevo milenio.
P2 | Planta 2
Arte Moderno 1865 – 1978. El paisaje
P3 | Planta 3
Arte de los Siglos XVI al XX.
Del Arte Clásico al Arte Moderno
Francisco De Goya

